Se trata de una corbata única, cuyo aroma asegura al dichoso poseedor que jamás pasará desapercibido. Hay que renovarla con frecuencia ya que el pez (o lo que resta de él) tiende a descomponerse muy rápido, sobre todo en lugares calurosos. Por la misma razón, se acostumbra meterla en el refrigerador, o el el congelador, si pasan más de dos días desde la última vez que se usó.
Existen otros peligros: El encorbatado se convierte en un imán irresistible para los gatos y en un repelente de chicas.




