Los de PETA pondrán el grito en el cielo, y con razón. Además de que se trata de productos que atentan contra la vida animal, no veo una razón para que alguien quisiera usar este tipo de lencería, a menos que se trate de una bailarina a go-go o que tenga una idea muy equivocada de lo que es apropiado vestir en un coctel.
Hay muchos otros modelos, para quienes estén interesados. ¿Los precios? Eso es un misterio. Parece que las piezas se hacen bajo pedido y dependerá de la disponibilidad de víctimas.
¿Quieren encargar un abrigo hecho con colibrís? Pues habrá que esperar un buen tiempo para reunirlos.


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