
El besador era una maníaco relativamente inofensivo, cuya preocupación residía en besar al mayor número de recién casadas de blanco. Provisto de imperturbable aplomo, el besador se introducía en la sacristía. Los parientes del marido se decían: "Debe de ser amigo de la familia de la pequeña". La familia de la pequeña hacía un razonamiento paralelo. El besador apretaba la mano de la joven, besaba a la pequeña, y se había ganado el día.
Alphonse Allais, El besador









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¿osea como? es como si fuera hiciera el amor con una virgen (y no es perversión, suena poético de alguna forma)
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