
4 adolescentes de entre 16 y 17 años fueron asesinados por “satanistas”, apuñalados 666 veces y cocinados en una fogata.
En Rusia, una pandilla de seguidores de Satán asaron a sus víctimas y comieron su carne. La policía halló los restos de sus cuerpos junto a una cruz puesta al revés, un conocido símbolo satánico. Los servicios forenses confirmaron que a cada uno de ellos les fueron inflingidas 666 puñaladas.
Para lograr su cometido, los asesinos emborracharon a los jóvenes antes de asesinarlos. Uno de los ocho sospechosos confesó que antes de este crimen, el grupo había desenterrado a una chica recién muerta para comer su corazón.
Otro de los acusados dijo que no tenía miedo de estar en prisión, pues Satán lo ayudaría a evadir la responsabilidad por sus actos.
Los homicidios fueron llevados a cabo en Yaroslav, a 300 millas de Moscú, donde se han cometido otros crímenes relacionados con cultos satánicos. Las víctimas, en su mayoría, son chicos que se identifican con la subcultura “gótica” y que solían pasar tiempo con sus amigos en lugares tétricos, como cementerios o casonas abandonadas.
Se piensa que aún quedan muchos miembros de estas sectas homicidas en libertad, y la población ha comenzado a presionar a las autoridades para que se realicen más arrestos.
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