
Como algunos de ustedes saben, yo soy de México y tal vez (sólo tal vez) no debería meterme en asuntos que no me conciernen por razón de la patria o la nacionalidad. Sin embargo, tampoco mi país es el paraíso en lo que a garantías individuales se refiere. Las injusticias, la testarudez, el terrible olvido en el que viven aquellos cuya voz no puede ser escuchada es un lazo que une a muchos, nos guste o no.
Y aunque el tema del presente alude a España, hogar de muchos de los lectores de este blog, tomo las palabras de Yo Misma (Mi-Microcosmos), me hago eco e invito a quienes lean esto a impedir que la voz se extinga.
El último anuncio que creó Amnistía Internacional para concienciar sobre las violaciones a los derechos humanos hace ocho meses aún no lo has visto en televisión. Ni lo verás. Se llama El poder de tu voz y paradójicamente no puede ser emitido por ninguna cadena porque lo ha prohibido el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.
A este spot le ha sido denegada la exención de cómputo publicitario, una certificación para que su duración no se tenga en cuenta como publicidad comercial; con ello se impide su emisión gratuita.
Pero lo más grave no es que le nieguen el carácter de servicio público, sino que además lo califican como publicidad política, que en España sólo se permite por parte de los partidos y sólo en período electoral. Según el Informe del Ministerio: “el mensaje principal en el anuncio (…) no es el de defender determinados derechos, sino afirmar que estos están siendo violados por determinados dirigentes (…)“.
Dicha calificación supone considerar ilegal la emisión por parte de cualquier canal de televisión (art. 9.1 c Ley 25/1994) y sancionable como infracción grave (art. 20.2 de la misma ley). Pero como dice el Barón Rojo, de los blogs no dice nada. Así que aquí lo tenéis, y juzgad por vosotros mismos:



