
Ésta es, no me cabe la menor duda, una pregunta de las que tienen jiribilla, como dicen los aficionados al beisbol.
Si uno googlea la pregunta, casi invariablemente encontrará el mismo y aburrido lugar común: Escribe poco, pero escribe bien. Ésta es una máxima que prioriza la calidad sobre la cantidad. Además, es una respuesta cómoda, ya que el que la escucha entrelaza los dedos en la nuca y dice: ¡Bien, pues mañana escribiré la entrada perfecta!
Pero, ¿cómo es que una persona (un blogger) aprende a escribir bien si no escribe mucho?
Al decir “escribir bien” no me refiero necesariamente a que les hagamos la competencia a los académicos de la lengua, sino a adquirir la soltura, el ritmo y el timing preciso para hacer que una entrada comunique, en vez de confundir, para que perdure en la memoria de los lectores.
Muchos dicen, también: Adquiere un estilo propio. Si por estilo propio se entiende imitar los balbuceos y horrores gramaticales de un párvulo, ya veo por qué algunos top bloggers han llegado tan alto.
Nuevamente, hay que escribir mucho para hallar el estilo donde nos hallemos cómodos.
¿Mi conclusión? Hay que escribir mucho hasta que, algún día, podamos darnos el lujo de escribir poco.
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