
El capitán Charles Cunningham Boycott (1832-1897), capataz de ricas propiedades en Irlanda, era muy exigente. Su trabajo consistía en expulsar a los arrendatarios que no estuviesen al día en el pago de los impuestos de la tierra ocupada. En represalia, los perjudicados inducían a sus vecinos a desobedecer las órdenes de Boycott.



