John Pearce debe ser el ladrón más tonto del mundo, y un fuerte candidato para los premios Darwin. De alguna manera, consiguió que uno de sus pies se atorara en el marco de una ventana, y quedó colgando boca abajo mientras gritaba que lo liberaran.

El domicilio que intentaba robar estaba vacío, así que los vecinos comenzaron a reunirse fuera de la casa mientras Paul Ives, el dueño, llegaba a la escena. El ladrón argumentaba que no había intentado robar, sino que estaba tratando de detener a los ladrones cuando quedó atorado. Sin embargo, aún tenía en la mano el martillo con el cual rompió la ventana.
Pronto llegaron los paramédicos y la policía. Liberaron a Pearce y éste fue llevado a prisión. Después, el hombre de 32 años habría de confesarse culpable de intento de robo, y le será dictada sentencia a principios del mes de septiembre del 2008.

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