Yoda (así se llama el gato) nació con 2 orejas extra, un poco más pequeñas, puntiagudas y que se encuentran detrás de las “originales”. Al parecer, el gato escucha perfectamente, y sus dueños lo consideran tan especial y valioso que no le permiten salir de su casa. Le han puesto, también, un chip para poderlo encontrar en caso de que se pierda.
Aunque pueda parecer una verdadera rareza, Yoda no el el único caso de poliotia en felinos. Hay otro gato con 4 orejas en Alemania y se sabe de un gato en Rusia que nació con 7 orejas. En humanos la poliotia es más o menos común, aunque por lo general las orejas extra son pequeños vestigios que con frecuencia pasan desapercibidos.

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