Diversos blogs se han hecho eco de una exposición callejera del artista brasileño Nele Azevedo. El evento consistió de cientos de pequeñas figuras humanas de hielo que fueron colocadas en unos escalones, al aire libre y bajo el inclemente sol. Las pequeñas esculturas, como es de esperarse, terminaron derritiéndose. ¿Una metáfora sobre el calentamiento global? ¿Sobre el burn-out? ¿Sobre lo efímero de la vida? ¿Sobre el futuro? Mmmhhh… todavía no me decido si esto fue una tomadura de pelo, un grosero gesto publicitario o una genialidad.
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