
La vida siempre se abre camino.
18 de agosto del 2008.- Una bebé prematura que había sido declarada muerta, se encontraba en un refrigerador del hospital y, repentinamente, comenzó a mostrar signos de vida.
La madre, de 26 años, se hallaba en el quinto mes de embarazo cuando le fueron practicadas una serie de pruebas. En ellas se determinó que sufría de un sangrado interno y que la bebé había dejado de mostrar señales de vida, por lo que se extrajo al producto. La bebé pesó 610 gramos y no tenía pulso. Uno de los médicos certificó la muerte y la bebé fue llevada al congelador del hospital.
5 horas después, el esposo de la madre fue al hospital para recoger los restos de la bebé con la intención de enterrarla, pero cuando la niña fue extraída del congelador, ésta comenzó a respirar. La bebé fue llevada a la sección de cuidados intensivos donde los médicos intentan salvar su vida.



