
Un hombre de nuestra tierra se partió a ver el mundo en un tiempo y se pasó para las Indias, y llegó en más de cinco mil islas, e tanto rodeó el mundo por grandes tiempos, que él falló una isla donde oyó fablar su lenguaje y tocar los bueyes diciendo tales palabras como decían en su tierra. De lo cuál él se maravilló mucho, por cuanto él no podía pensar cómo esto pudiese ser, mas vos digo que él había tanto ido y andado por tierra y por mar, que había rodeado todo el mundo y habíase tornado a su tierra, aunque el no hubiese conocimiento desto.
Sir Jehan de Mandeville, Libro de las maravillas, s.XIV



