
Hace tiempo, me enteré de la existencia de Woopra mediante una entrada de un blog que, honestamente, no recuerdo. Eso fue alrededor del 20 de junio y quedé impactado con la descripción que hacía el blogger de este servicio, así que me registré, instalé el plugin para WordPress y esperé, y esperé… y seguí esperando.
Los administradores de Woopra fueron bastante claros en el email de confirmación que me enviaron: Tenían una enorme cantidad de peticiones por parte de beta-testers, así que recomendaban a los ansiosos (como yo), sentarse y dejar de importunarlos con emails.
37 días después, llegó por fin el email donde aprobaban mi blog, así que me dispuse a echarle un vistazo a Woopra.
Me quedé con la boca abierta. No lo podía creer.
A diferencia de servicios como Google Analytics, Woopra es un sistema “en vivo”. Corren ríos de información por la pantalla. Cada uno de los visitantes recibe un número específico, y cuando este visitante se loguea para comentar, se le aplica un nombre (el que colocó en la casilla) y el sistema lo recuerda, así que el administrador puede saber en todo momento QUIÉN está visitando el sitio, con qué sistema operativo, versión de flash, resolución de pantalla, conexión, país, ciudad, idioma, etcétera. Y aunque no sepamos el nombre del visitante, le podemos asignar un “nickname” si así lo queremos.
Pero no solo eso… El sistema lleva un registro de las actividades de ese usuario por día, por semana, especificando el tiempo de conexión y las actividades que realiza.
Pero no sólo eso… es posible (no me pregunten cómo) chatear con el usuario. No, no me he vuelto loco. Basta con presionar “Start a Conversation” y aparece una ventana emergente en el monitor del visitante y se puede conversar con él (hay que avisarle con anticipación, para no provocarle un infarto. Je, je).
Pero no sólo eso… se pueden hacer búsquedas de los visitantes por país, ciudad, sistema operativo… por cualquier combinación de características que se les puedan ocurrir.
Pero no sólo eso… Se puede programar la aplicación para que emita una alerta (sonora y visual) cada vez que un usuario visite el blog y seguir sus actividades en vivo (¿se imaginan, como yo, las posibilidades de esto?).
Pero no sólo eso… por cada visitante (de forma individual e histórica) podemos saber cómo llegó, de qué página, qué términos escribió en el buscador, el historial de páginas que visitó, el tiempo que permaneció en cada una de las páginas, en cuáles comentó y a dónde se fue, los enlaces sobre los que hizo click, etc.
Pero no sólo eso… Se puede saber exactamente cuánto tiempo pasan los visitantes en cada uno de nuestros artículos, el número de acciones realizadas por visita, la hora, etcétera, etcétera, etcétera.
Como cualquier paquete de estadísticas que se respete, ofrece resúmenes de visitas, usuarios únicos absolutos, hits… todo esto por día, por hora, por semana. Todo, absolutamente todo, es personalizable.
En pocas palabras, que el único límite para el uso de esta herramienta es nuestra imaginación.
Por ejemplo, les puedo decir que los visitantes que vienen de menéame pasan, en promedio, unos 28 segundos en el post si se trata de una imagen y 49 segundos si se trata de un texto. Es horrendo, ¿no?
Ahora sé con precisión cuál es el horario en que aparecen los picos de visitas, qué porcentaje de visitantes “rebota” en cada página y cuánto tiempo permanecen en el blog los visitantes de los buscadores, de otros blogs y los que llegan directamente.
En la barra inferior, corre una cinta que me dice, cada pocos segundos, el número de visitantes que han llegado al blog el día de hoy, las páginas vistas, el tiempo promedio de las visitas, los visitantes nuevos de hoy, y compara constantemente estos valores con el promedio del sitio, expresándolo en porcentajes y marcándolo con diferentes colores. Por ejemplo, en lo que va del día, mis visitantes han pasado 3 minutos con 18 segundos en el blog, o sea: 7.03% menos tiempo de lo normal leyendo los artículos. Sé que eso se debe a que he escrito algunas entradas que son más breves de lo acostumbrado.
Llevo poco más de una semana probando el servicio y aún estoy descubriendo cosas nuevas, me sigo quedando con la boca abierta y con los ojos cuadrados. No exagero ni un ápice.
¿Qué no me gusta de Woopra?
Sólo una cosa: Letras claras sobre fondo oscuro. Es cansado trabajar mucho tiempo en una interfaz así.
Por lo demás, es la herramienta de estadísticas más impresionante que he usado jamás.
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