Si me sobraran 45 mil dólares, podría comprar una de las obras más económicas de Lee Rowland, un artista británico que trabaja las superficies metálicas de una manera muy poco convencional. Es como si una superficie de mercurio se hubiese congelado de pronto, como si el tiempo se quedara quieto un instante para poder observar el movimiento (o la ausencia de él, más bien) desde todos los ángulos.





