240,000 Kindles vendidos hasta la fecha (el presente de la lectura)

Los que me conocen saben que adoro los libros. Tengo unos periodos de lectura más intensos que otros, pero siempre he leÃdo bastante.
Lo sé, lo sé: No soy muy divertido. Tampoco soy de los que se arrojan en paracaÃdas. Soy de los que se quedan agarrados a la puerta del avión y gritan a todo pulmón que bajen el maldito aparato.
En fin, que como lector y amante de la tecnologÃa, era natural que me sintiera atraÃdo por estos curiosos aparatitos que son los lectores de eBooks con tecnologÃa e-ink. Tengo un Sony Reader, que fue el primero en comercializarse en gran escala, después del Librie en Japón y el Illiad en Alemania. No compré el Kindle porque estoy absolutamente satisfecho con el Sony Reader, y el gadget de Amazon no me ofrecÃa ninguna ventaja por encima del Sony Reader, que lee libros electrónicos en formato PDF, TXT, RTF y en el formato propietario de Sony: LRF.
Pues resulta que contra todas las expectativas, Amazon ha vendido casi un cuarto de millón de Kindles. ¿Sorprendente? No tanto. Los libros electrónicos son mucho más económicos que los libros en papel (y muchos son gratis, legales o no). Un Sony Reader acepta tarjetas SD de hasta 4 gigas. Yo tengo una de 2 Gigas, a la cual le caben unos 4 mil libros.
¿Que para qué quiero llevar 4 mil libros conmigo todo el tiempo? No lo sé, pero se siente uno bien, se los juro. Puedo levantarme un dÃa y decir: “Hoy quiero leer a Virginia Woolf” o: “Me apetece un cuento de Hemingway, un poema de Quevedo o una novela de Chesterton“. Todo está al alcance de la mano… literalmente.
Una de las primeras anotaciones en este blog (la segunda, para ser exacto) fue un artÃculo titulado “El Futuro de la Lectura” y no quiero ser presumido, pero hace unos dÃas se comunicaron conmigo de la embajada norteamericana en Bolivia para pedir mi autorización de reproducir la entrada en un folleto que piensan publicar.
Después de este exabrupto narcisista (no lo pude evitar, lo juro), concluyo:
Los eBooks no son el futuro de la lectura. Poco a poco (los números lo confirman) se están convirtiendo en el presente de la lectura.
Y lo dice un eterno enamorado de los libros.
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Escrito el Sábado, 2 Agosto 2008
Autor: Andrés Borbón
CategorÃa: Gadgets, Geek, Libros
Etiquetas:
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Andres
Yo al igual que tu adoro la lectura, es una de las cosas que en ocasiones siento que hago hasta impulsivamente, yo todavia soy de los que disfrutan de las paginas de un libro, aunque recientemente por cuestiones de trabajo me he tenido que aventar libros en PDF y otros formatos de e-book, aun no creo estar muy listo para esa transicion comprando un Gadget como el que mencionas en este post, pero eso si ya llevo algunos PDFs en mi Smartphone
Saludos
Dante
Dame un zape:
no sabÃa de la
existencia de este
maravilloso gadget
Espero & no sean
muy caros; tu entrada
ha ocasionado qe me
den unas ganas enormes
de poseer uno…
SerÃa feliz!!!
Todos los libros qe
podrÃa traer en un aparatito
asÃ! *-*
Esperemos que en México no salga algún cretino a querer prohibirlos. Bajo el argumento de que dañan a las casas editoriales. Ya bastante estúpida fue la ley que fija un precio único.
Saludos.
@Dante Robles: Yo comencé a leer libros electrónicos en una pocket pc que tengo, pero pronto resultó evidente que necesitaba una solución más práctica, pues no me gusta leer en la computadora, y a veces imprimir las páginas es poco práctico, asà que me hice del Sony Reader y es un gadget sorprendente. No tardé nada en acostumbrarme. Ojalá se popularicen por acá, y bajen de precio, pues a mà me salió medio caro por el envÃo y esas cosas.
@MnS: Pues el Kindle cuesta cerca de 400 dólares, pero el Sony Reader es mucho más económico, y anda cerca de los 300 dólares. El problema es que hasta donde yo sé no los venden aquÃ. Hay que mandarlos traer del otro lado.
@ontobelli: No dudo que las editoriales esté haciendo presión para que este tipo de gadgets no entren. En Estados Unidos, por el contrario: Estos aparatos estan apoyados por la editoriales más grandes, como Random House, pues los ebooks se están vendiendo muy bien, y aunque los precios son más económicos que las versiones en papel, de todas formas la ganancia es enorme pues el costo de manipulación de un documento electrónico es casi de cero.