Los 101 locos egregios que cambiaron el mundo: 3.- Virginia Woolf
Virginia Woolf es, según muchos, la escritora más destacada de la historia literaria del mundo occidental. La primera mujer que consiguió en vida el respeto y la admiración de sus pares varones. Su obra ha sobrevivido al tiempo, a la crítica y a los constantes vaivenes de la moda literaria.
Su nombre de soltera fue Adeline Virginia Stephen. Nació el 25 de enero de 1882 y falleció el 28 de marzo de 1941, a los 59 años de edad. Desde su infancia, vivió rodeada de libros, de escritores y de artistas. Entre las figuras que conoció de niña destacan Alfred Tennyson, Thomas Hardy, Henry James y Edward Burne-Jones. El padre de Virginia Woolf fue el destacado novelista, historiador y biógrafo Sir Leslie Stephen. Virginia tuvo tres hermanos; Vanessa, Thoby y Adrian.
Aunque jamás asistió a una escuela, recibió clases de profesores particulares y de su propio padre, por quien sentía un respeto que rayaba en la adoración. Leslie Stephen no carecía de méritos: Fue el editor del Diccionario de Biografías Nacionales ( Dictionary of National Biography ) el cual fue alabado durante décadas como uno de los trabajos de recopilación más completos de su época. La biblioteca de su padre, una de las más grandes de un particular en Inglaterra, era el lugar preferido de Virginia desde su infancia, así que no es de extrañarse que se haya convertido en escritora.
Primera Crisis y Abuso Sexual
Tras la muerte de su madre, en 1895 (Virginia tenía 13 años), la futura escritora sufrió la primera de muchas crisis de índole psiquiátrica que habría de tener a lo largo de su vida. Profundamente deprimida, pasó meses sin salir de su casa. Por aquella época, Gerald y George Duckworth, sus hermanastros, comenzaron a abusar sexualmente de Virginia, lo que no hizo sino empeorar su ya deteriorada condición mental. Como la mayor parte de la víctimas de abuso sexual, no dijo nada a sus familiares y es sólo a partir de sus diarios y las notas de sus psiquiatras que ha podido reconstruirse esta terrible etapa de su vida.
En su novela autobiográfica A Sketch of the Past, narra veladamente el abuso que sufrió por parte de sus hermanastros. La rígida moral victoriana hacía imposible dar a conocer hechos tan vergonzosos. Fueron solapados incluso por los médicos de Virginia, y sus psicobiógrafos piensan que pudieron haber contribuido a la severidad del padecimiento que torturó a Virginia el resto de su vida: El Trastorno Bipolar.
La Muerte de su Padre y “El círculo de Bloomsbury”
Cuando Virginia tenía 22 años, su padre falleció de cáncer. Al verse privada de la monumental figura que representaba en su vida, intentó suicidarse tomando una sobredosis de somníferos. Tras la recuperación, se fue a vivir con su hermana Vanessa, quien se dedicaba a la pintura y que habría de casarse con el crítico Clive Bell. El domicilio, ubicado en el elitista barrio de Bloomsbury habría de ser visitado por la élite intelectual londinense: E. M. Forster, J. M. Keynes y los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein. Dicho grupo de artistas habría de ser conocido después como “El círculo de Bloomsbury“.
Matrimonio con Leonard Woolf
En 1912, cuando Virginia tenía 30 años, se casó con Leonard Woolf, un economista que pertenecía también al círculo de Bloomsbury. Juntos, fundaron la editorial Hogarth Press, la cual habría de editar casi toda la obra de Virginia y la de otros importantes personajes, como Katherine Mansfield, T. S. Eliot y hasta de Sigmund Freud.
Su Obra Literaria
Aunque Virginia Woolf inició su carrera literaria como crítica y ensayista (intentando seguir los pasos de su padre), pronto resultó evidente que el terreno donde se desenvolvía de forma más libre era en la narrativa. Desde sus primeras novelas, Fin de Viaje y Noche y Día, resulta evidente que Virginia intentaba romper los moldes tradicionales. Dio mayor importancia a la historia que a los personajes. Al principio, fue ignorada por los críticos, pero se ganó un entusiasta público lector que, poco a poco, hicieron crecer su nombre y le ganaron el favor de los editorialistas, quienes elogiaban la maestría técnica y la originalidad de sus recursos narrativos que se confundían con otros géneros, como la poesía y el teatro.
Virginia Woolf intentaba narrar el elusivo mundo de la conciencia mediante la manipulación del tiempo y del flujo de los pensamientos individuales y colectivos.
Feminista
Virginia Woolf ha sido, también, una de las figuras más destacadas del feminismo. Escribió mucho sobre el papel de la mujer en la sociedad victoriana y sobre la identidad femenina, reivindicando así el papel de la mujer como escritora. Su obra feminista más famosa fue Una Habitación Propia, donde habla del papel marginal que se le otorgaba a la mujer en aquella época y de la absoluta necesidad de contar con el reconocimiento a sus logros, independientemente de su género.
Trastorno Bipolar
Desde la muerte de su madre, acaecida cuando Virginia tenía 13 años, comenzaron a manifestarse los primeros síntomas de la enfermedad que habría de llevarla a la tumba: el trastorno bipolar. Sufrió incontables periodos depresivos que hicieron necesario que se internara frecuentemente en hospitales psiquiátricos por el riesgo suicida que presentaba y tenía periodos de manía, en los cuales era capaz de trabajar varias semanas seguidas, durmiendo apenas un par de horas cada día. En aquellos tiempos, no existía un tratamiento adecuado para su condición y se pensaba que eran los eventos sufridos a lo largo de su infancia los que habían ocasionado el padecimiento. Virginia estuvo buena parte de su vida bajo tratamiento psiquiátrico. Sin embargo, poco pudieron hacer por ella los médicos y, el 28 de marzo de 1941, Virginia escapó de su casa, se llenó los bolsillos de piedras y se arrojó al río Ouse, donde murió ahogada.
El Legado de Virginia Woolf
Seamos lectores o no de sus libros, la obra de Virginia Woolf ha impactado nuestras vidas por los cambios que generó, por la influencia que tuvo sobre las conciencias de su época y por los movimientos sociales a los que contribuyó y que, a final de cuentas, permitieron que se reconocieran los derechos de las mujeres.
Su obra literaria, a pesar de tener más de 60 años de haber sido escrita, es de una actualidad arrolladora. Aún hoy, sus recursos resultan modernos y los cambios que introdujo a la forma de narrar el transcurso del tiempo en la conciencia en los personajes son de una enorme originalidad. Es, sin duda, una de las mayores escritoras de todos los tiempos.
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Escrito el Jueves, 31 Julio 2008
Autor: Andrés Borbón
Categoría: Locos Egregios
Etiquetas:
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Sin duda alguna, Virgina es maravillosa. Su prosa me llena, me hace sentir tanta nostalgía que su tristeza me invade por completo.
@Bonnie: El mejor libro que he leído de ella es Orlando, sin lugar a dudas. Las Olas es buena, pero no se compara. Una escritora gigantesca, maravillosa, admirable.
[...] pero se siente uno bien, se los juro. Puedo levantarme un día y decir: “Hoy quiero leer a Virginia Woolf” o: “Me apetece un cuento de Hemingway, un poema de Quevedo o una novela de Chesterton“. [...]
[...] pero se siente uno bien, se los juro. Puedo levantarme un día y decir: “Hoy quiero leer a Virginia Woolf” o: “Me apetece un cuento de Hemingway, un poema de Quevedo o una novela de Chesterton“. [...]