Fallece el escritor Alejandro Aura

Vi muchas veces a Alejandro Aura. En el teatro, en la televisión, en la prensa, en las librerías, en El Hijo del Cuervo, club y escenario de sus excentricidades. Era una de esas presencias constantes y sólidas, de enorme estatura lírica, de afán pedagógico.
Recuerdo que, con escasas excepciones, su lectura de los poemas era la mejor lectura posible. Ameno, mordaz, cáustico, detallista; son muchos los adjetivos que adornan la memoria de Aura pero que fallan en definirlo. Era yo un chamaco cuando lo vi por primera vez, y era ya todo un adulto cuando le perdí la pista, cuando dejó el país y aceptó una invitación para dirigir el Instituto de Cultura de México en España. Desde el 2001 vivió allá, conoció a su última compañera y se dejó querer por Madrid.
Lo recuerdo en escena: Vivaz, incansable, de humor hiriente. Amó el teatro y lo cortejó desde todos los ángulos. Amó la poesía y se perdió entre sus cabellos, sus aromas y sus caricias. Amó las tertulias y las llevó al televisor, donde sus amigos se dejaban torturar por puro aprecio o por puro miedo, no sabría decirlo. Yo fui un espectador más de este hombre hecho de palabras, de letras, de puntos suspensivos…
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Escrito el Jueves, 31 Julio 2008
Autor: Andrés Borbón
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una de sus grandes ideas cuando fue director de cultura de la ciudad de México fue la de los libro clubes; anecdóticamente el primero de ellos lo formó con sus “groupies” (señoras clasemedieras que lo seguían a cada evento) para dar utilidad a los encuentros con sus fans; su congruencia fue tal, que prefirió renunciar cuando López Obrador redujo el presupuesto asignado a su departamento
@malbicho:
Sí, todo un personaje Aura. Muchos lo detestaban, eso lo recuerdo bien, pero de verdad que sus labores de difusión de la literatura nos tocaron a muchos. Eso, por lo menos, se lo agradezco en el alma.