
Tengo semanas buscando herramientas, no en el sentido metafórico, sino en el cibernético. Hoy, mientras revisaba las fuentes ya acumuladas por algunos días de vagancia (metafórica, cibernética y práctica), me topé con una entrada de Godin que habla precisamente de herramientas.
Lo primero que dije fue: “¡Como caída del cielo!”, pero unos minutos después, cuando estaba terminándola, cambié de opinión y pensé: “¡Como subida del infierno!”.
Los antecedentes de mi conflicto son más bien triviales: He estado experimentando con Linux y me gustaría trasplantar mi actividad blogueril a ese sistema operativo. Lo primero que hice fue, evidentemente, buscar herramientas, pero no busco cualquier herramienta, sino una que pueda compartir en ambas plataformas (aún me da miedo dejar windows). Y ha sido una búsqueda difícil, sobre todo en el terreno de una herramienta de blogging. Linux no tiene (ni de lejos) algo parecido a Windows Live Writer, y detesto escribir en el editor de WordPress.
…y entonces leo la entrada de Godin y todo se me viene abajo. Él dice que las dos cosas que se requieren para conseguir un objetivo son pasión y arquitectura. Las herramientas son importantes, pero nunca ha salido nada bueno sólo de las herramientas.
Y tiene razón, toda la razón del mundo.



