De niño, tenía pesadillas con un monstruo semejante a éste. Lo único diferente era que en mis sueños no se trataba de un mono, sino de un insecto enorme, muy parecido a una mantis, que se movía de la misma forma errática y antinatural.
Grotesco mono hecho con bolsas de plástico
Previous post: De musarañas, alcoholismo y complejos
Next post: La ruta concéntrica de la blogósfera




