
Ser una musaraña arborícola significa tener un árbol genealógico que se remonta a 55 millones de años atrás, un tamaño diminuto, una cola que parece una pluma, beber cerveza todo el día y poseer el pene más pequeño de todos los mamíferos (5 mm).
No sé si estas cosas estén relacionadas entre sí, pero los esfuerzos de la musaraña por ahogar sus penas en alcohol son infructuosos. Se alimenta exclusivamente del néctar de una planta que contiene 3.8 grados de alcohol y, a pesar de ello, no consigue embriagarse.
Si fuéramos musarañas, nuestro nivel en sangre no nos permitirían conducir ni siquiera un carrito del supermercado. A pesar de que este curioso animalito bebe todo el día (y, de hecho, toda su vida), no presenta signos de embriaguez, pero sólo él sabe por qué se ha tirado al vicio.
Malaysian Shrew Survives on Beer



