Algunos de estos modelos difícilmente encajan en el concepto que tengo de una bicicleta. No sé si sean más veloces o más cómodas, pero llamativas sí que lo son.
Son ideales para el ciclista que quiera atraer las miradas, para presumir con los amigos, con las chicas (o los chicos). ¡Caramba! Qué lástima que no hubiera bicicletas así en mis años de ciclista, que terminaron más o menos abruptamente con un atropellamiento del que salí ileso. Por lo menos eso es lo que digo yo. Quienes me conocen en persona dicen que se me zafó un tornillo (o varios) con el incidente. Je, je.
Si están de humor para ver más modelos extraños (todos son conceptos), visiten esta página. Está en alemán, pero las flechas de adelante y atrás son bastante intuitivas.







