Imaginen la escena:
Un hombre irrumpe en el departamento de un fotógrafo y dice que debe derrumbar el muro porque piensa que detrás de él hay un gato atrapado. El fotógrafo, quien tiene cuatro gatos y es buena persona, le permite al hombre hacer un hueco en la pared. Sin embargo, el gato no aparece por ninguna parte, así que el hombre toca a la puerta del siguiente vecino y esta vez recibe un “no” por respuesta. Desesperado, Chris Muth (así se llama el protagonista) entra a otro de los departamentos, traba la puerta y se pone a destrozar la pared. Unos minutos después, hace su aparición la policía, lo sacan de ahí y, dado que no estaban convencidos de que el hombre estuviera en sus cabales, lo llevan a un hospital psiquiátrico.
Cuando los médicos del hospital entrevistaron a Muth, les pareció que estaba loco como una cabra, así que terminó internado contra su voluntad durante seis días. En el expediente, consignaron: [Chris Muth tiene] “la bizarra idea delirante [de que] estaba tratando de ‘salvar’ al gato de un amigo”.
Pronto se aclararon las cosas y resulta que sí había un gato persa de 7 años atrapado en un hueco del edificio cuyo salvamento requirió la participación de rescatistas, vecinos y del propio dueño del gato. Rumi (el gato) estuvo atrapado 15 días antes de que pudiera ser sacado del hueco donde se había metido.

En el sitio de la WNBC puede verse un extenso video en el que Chris Muth es entrevistado por la cadena de noticias. El “héroe” dice que, a raíz del suceso, perdió su apartamento, su trabajo y hasta a su novia. Sin embargo, algunos comentarios de personas que lo conocen desde hace tiempo, ponen un poco de perspectiva en la historia: Resulta que Chris Muth no dijo toda la verdad, pues no tenía un apartamento ni un trabajo. Y la novia… parece ser que sí decidió terminar con él, pero esta parte de la historia (y la del gato) es la única cierta. Resulta que Chris es un individuo que con frecuencia distorsiona la verdad en su propio beneficio, y que tiende a cometer actos irracionales e impulsivos como los que lo llevaron al hospital. Finalmente, puede que su estancia ahí le haya hecho algún bien, después de todo.



