
Parece que las compañías farmacéuticas están por dar el gran paso de recomendar la administración de psicofármacos a nuestras mascotas.
Después de la guerra, la industria farmacéutica es la mayor recaudadora de ingresos. Por lo general no vemos grandes titulares como sucede con Google o Microsoft, pero es un hecho que vender fármacos es un negocio rentable, sobre todo en el terreno de las enfermedades psiquiátricas.
Sin embargo, empresas como Elli Lilly, Pfizer, GSK, Janssen, Novartis y Astra-Zeneca y otras tienen una dura tarea por delante: Convencer a los médicos veterinarios, y a los dueños de las mascotas, de que la depresión en los animales debe ser tratada con medicamentos. Es tal el poderío de estas empresas que son capaces de manipular a los medios de comunicación y a las comunidades médicas para así poder vender sus pastillas de la felicidad. Todo esto, por supuesto, avalado por los médicos que dan el soporte a sus estrategias. La corrupción en este terreno alcanza niveles alarmantes, y apenas estamos viendo la punta del iceberg.
¿Qué sucederá en el futuro? Bueno, que veremos a los veterinarios viajar en primera clase y hospedarse en hoteles de lujo cuando los inviten a esas conferencias en el extranjero, con todos los gastos pagados, cenas de gala y viáticos generosos.
Y nuestras mascotas comenzarán a ver el mundo a través del maravilloso cristal del Prozac.

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