Soy de los que piensan que para creer en algo hay que verlo con los propios ojos. Sin embargo, éstas fotos son la prueba de que mi posición es bastante ingenua, de que los ojos pueden engañar.
Aquella frase de “ver para creer” parece ahora bastante poco confiable. Habría que sustituirla por “ver, oler, tocar, probar, escuchar… y seguir dudando”.








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