
Tampoco se trata de repetir la historia de La Bella y la Bestia, pero parece que la belleza física no es tan importante para las mujeres como para los hombres. Ellas prefieren a una pareja que las apoye, que esté dispuesto a satisfacer sus necesidades, que se muestre sensible a los problemas de la relación.
Nosotros, los hombres, somos unos barbajanes (brutos, pues): Ponemos la belleza por encima de otras cosas. Y aunque no todos somos iguales, los números hablan.
Las parejas donde él es más atractivo que ella suelen funcionar mal, pues ellas tienen la impresión de que él tiene acceso a mujeres más hermosas, mientras que él puede ser menos fiel de lo que sería si su pareja fuera más bella.
Por desgracia, los resultados de este estudio nos deja mal parados a los hombres, que por lo general sólo funcionamos adecuadamente cuando ella lleva la delantera en la cuestión estética, pues muchos hombres llevamos a una mujer hermosa como si fuera un “trofeo”, y nos mostramos más complacientes y comprensivos con alguien que (objetiva o subjetivamente) nos supera en belleza.
Moraleja: Chicas, miren hacia acá, que habemos un ejército de feos dispuestos a todo.
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