
Las sandías son redondas y tienen la mala costumbre de rodar en las superficies lisas. No que esto sea un gran inconveniente, pero sí hace un poco difícil la tarea de mantener el refrigerador ordenado, lo cual es algo que, por lo menos a mí, no me quita el sueño.
Un granjero de la isla Shikoku, en el sudoeste de Kapón, resolvió el problema hace más de 20 años y comenzó a producir sandías cuadradas (bueno, en realidad debería llamarlas cúbicas) para hacer más sencillo el almacenamiento.
Estas sandías tienen, además, las dimensiones perfectas para el espacio de las divisiones en los refrigeradores japoneses, así que son la solución perfecta para quien desee mantener sus víveres impecablemente ordenados.
¿Cómo consiguen que las sandías adquieran tal forma?
Muy sencillo: Hacen crecer la fruta en cubos de cristal, y aquella toma la forma del recipiente conforme va desarrollándose.
Las sandías cúbicas son muy solicitadas en algunas ciudades de Japón, y los precios pueden ser bastante elevados. Cada pieza puede llegar a venderse por el equivalente a 82 dólares norteamericanos, mientras que una sandía común y corriente tiene un costo que oscila entre 15 y 25 dólares cada una.
Un precio muy elevado para una fruta, pienso yo.



