
Kodak ha anunciado recientemente que contribuirá a la guerra sin cuartel en que se han empeñado las compañías fabricantes de cámaras digitales con un nuevo sensor (KAF-50100), capaz de una resolución sin precedentes en la fotografía no científica.
La resolución del nuevo sensor es de 50 millones de pixeles (megapixeles), en una superficie enorme: 49.1 x 36.8 mm.
Al parecer este sensor será capaz de conseguir una velocidad mayor en la transferencia de imágenes al buffer de memoria, que se encuentra en el rango de 39 fotogramas por minuto, lo cual la hace absolutamente ineficaz para fotografías en las cuales se requieran disparos continuos (como en fotografía deportiva) pero que será óptima para tomas de estudio y de paisajes.
Otro terreno en que ha habido un considerable decremento es en el rango dinámico, ya que la forzosa miniaturización en el tamaño de los sensores individuales (6 micrones) hace difícil conseguir un rango apropiado, o por lo menos cercano a las exigencias de muchos profesionales.
Desde hace tiempo ha habido una disminución cada vez mayor en el tamaño de los sensores individuales, lo cual produce aberraciones en el color, el rango y algunos otros factores que influencian la calidad de la fotografía al grado en que muchos han comenzado a darse cuenta que no siempre más es mejor, ya que el ojo humano es incapaz de diferenciar entre una fotografía de 4 megapixeles y una de 10 megapixeles si se imprimen en una superficie promedio (6 x 4 pulgadas). Es sólo cuando la imagen ha de amplificarse a tamaños mucho mayores (carteles publicitarios, por ejemplo) que el aumento en la resolución tiene algún sentido.
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