
Debo admitir que yo era uno de los que (ingenuamente) creían aún en la inocencia de Hans Reiser. Desde el primer artículo que escribí sobre el caso hasta el segundo, hace pocos días, pensé que Reiser no era un homicida.
Me equivoqué.
Ayer, el programador de la plataforma Linux guió a los oficiales hasta el lugar donde se encontraban los restos de su esposa.
A pesar de la evidencia, la policía de Oakland ha sido muy cautelosa y no ha dado a conocer la identidad del cuerpo hasta tener la certeza de que se trata de Nina Reiser.
El cuerpo estaba enterrado a poca profundidad, tal vez cuatro pies (1.2 metros). Se encontraba de cabeza y el lugar no estaba muy lejos de donde fue vista por última vez, tal vez a media milla (800 metros). Docenas de oficiales acompañaron a Reiser y a su abogado William Dubois (el cual estaba esposado a Reiser) al lugar donde se exhumó el cuerpo. Los policías comenzaron a excavar y hallaron la bolsa de plástico con los restos de Nina Reiser.
Hasta ese momento, Reiser había seguido diciendo que su esposa lo había abandonado después de que él la acusara de haber robado dinero de Namesys, su compañía de software, y que probablemente había regresado a Rusia, su país natal.
Ahora sólo falta esperar la condena, que seguramente se reducirá por haber cooperado con las autoridades pero que no lo convertirá en una persona diferente, pues ahora todo el mundo sabe que fue capaz de tomar la vida de otra persona.




