Los 101 locos egregios que cambiaron el mundo: 1.- Friedrich Nietzsche

Friedrich Wilhelm Nietzsche nació en 1844 y murió en 1900, a los 55 años, completamente loco.
Nietzsche fue un hombre extraordinario. Estudió filología clásica en la Universidad de Bonn y, poco después, se familiarizó con la obra de Schopenhauer. Comenzó a dar clases en la Universidad de Basilea y, entre tanto, la Universidad de Leipzig le confirió el grado de doctor sin examen ni disertación, en mérito a la calidad de sus investigaciones.
Poco después de trasladarse a Basilea, Nietzsche renunció a la nacionalidad alemana y vivió la mayor parte de su vida sin una nacionalidad específica.
En 1879, cuando tenía 35 años, su salud comenzó a empeorar y se vio forzado a abandonar su puesto como profesor. Sufría momentos de debilidad generalizada, con pérdida de la vista que llegaban casi a la ceguera, fuertes migrañas y problemas estomacales.
Un año antes, había publicado uno de sus libros más famosos: Humano, demasiado humano, y se enamoró de Lou Andreas-Salomé, quien lo rechazó cuando Nietzsche le declaró su amor. Triste, despechado, se marchó a un lugar solitario donde en sólo 10 días escribió su libro más famoso: Así habló Zaratustra. Sin embargo, no se vendió muy bien. Para que podamos tener una idea de cómo eran la ventas de libros en aquél entonces, Nietzsche mandó imprimir 40 copias de libro, de las cuales no se vendieron ni la mitad.
A los 44 años, Nietzsche sufrió el colapso mental definitivo, con signos de psicosis que incluían ideas megalomaniacas. En una carta a su colega Bruckhardt, escribió:
«He tenido Caiphas puestos. Además, el año pasado fui crucificado por los doctores alemanes de una manera muy drástica. Wilhelm, Bismarck, y todos los antisemitas abolidos»
Burckhadrt mostró la carta que recibió de Nietzsche a Overbecky, quien fue por el escritor y lo internó en una clínica psiquiátrica de Basilea. Su madre, sin embargo, decidió que era mejor trasladarlo a una clínica de Jena, la cual estaba dirigida por el famosísimo Otto Binswanger.
En 1890, la madre de Nietzsche lo sacó de la clínica psiquiátrica y lo llevó a vivir consigo. El filósofo pasó casi diez años solo, meditando, murmurando palabras entre dientes y escribiendo frases incomprensibles hasta que, finalmente, el 25 de agosto de 1900 Nietzsche murió de neumonía.
El producto de su genio ha influido poderosamente el pensamiento moderno. Muchas veces incomprendido, idolatrado o relegado al rincón de los excéntricos, Nietzsche es, sin embargo, uno de los pensadores más importantes que ha producido la humanidad.
Escrito el Thursday, July 3 2008
Autor: Andrés Borbón
Categoría: Locos Egregios
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Así habló Zaratustra y Aurora, posiblemente lo mejor que Nietzsche, un pensador maravilloso. Lo cual no deja de preocupar: será que todos los buenos pensadores deben estar locos?
Saludos
Alberto, quizá la locura, el hecho de tener una visión de la realidad distorsionada, hace que tus escritos sobre ella tengan una clarividencia de la que carecen los de los que estamos inmersos en ella.
Caray Andrés, arrancaste con Nietzsche, está serie ya tiene su punto más alto.
Recuerdo las peleas que tenía con mi maestra de humanidades que me decía que él era un loco y yo le defendía.
Trazar una línea entre la locura y la razón es similar a plantear fronteras en las estrellas, además de inútil es innecesario.
la locura es solo un estado mental definido y clasificado ¿y que es clasificar? comparar, la comparacion es la parte mas escencial del orden en el genero humano, este en su limitacion empirista, se basa en una experiencia estadistica “hay mas gente que piensa que la vida es un regalo, que, el hecho de que es una extraña suerte sin objetivo” evidentemente, la mayoria de los pensantes seran considerados por naturaleza, como descarriados mentales (sin considerar los que encajan en perfiles evidentes de “enfermedad mental” usando eufemismo, por asi decirlo) asi es que, debemos considerar que ¿el futuro desarrollo del mundo esta en manos de aquellos que no usan el camino definido por su naturaleza organica? si es asi, ¿es necesario trazar una linea entre “superiores e inferiores”? la respuesta esta en el balance vital, cualquier orden implica un balance, pesa mas una mente reflexiva, que mil mentes irreflexivas.
@JIFF: Je, je. Sí, Nietzsche fue el primero que se me vino a la mente. Encaja perfectamente en la frase “Loco Egregio”. Yo creo que Nietzsche sí estaba loco, pero la locura (la psicosis) no suele afectar a todas las esferas de la personalidad de un ser humano. Pienso que su faceta de filósofo y escritor no estaban contaminadas de locura, por lo menos no en el inicio de su carrera. Siempre he admirado a Nietzsche. Es uno de esos hombres a los cuales la historia debería reverenciar sin importar que haya terminado su vida hundido en la locura.
@Jonathan: Estoy de acuerdo contigo, aunque hay locuras que caen claramente en el extremo de lo anormal. Todos los creadores están un poco chiflados, pero eso es parte de la creatividad, aunque tampoco hay que abusar y decir que la locura y la genialidad son cosas muy semejantes. Hay puntos de contacto, pero nada más. Los verdaderos locos no son creativos, y por lo general los genios no están locos. Hay unas pocas excepciones a la regla, pero esas no nos sirven para definir el asunto ya que precisamente son excepciones. Lo de “locos” en el título de la entrada lo pongo como un sinónimo de “extravagante” o de “inadaptado”.
@dorian: Tienes razón, aunque sí hay límites claros entre la locura y la normalidad. Límites clarísimos que no dejan lugar a duda y que están definidos con argumentos científicos, no con conceptos subjetivos. Claro que me estoy refiriendo a las personas que evidentemente se encuentran fuera de la realidad. Hay casos más “sutiles” los cuales evaden cualquier intento clasificatorio, pero tampoco me gustaría que la gente se quedara con la idea de que la locura y la genialidad siempre se encuentran. Eso crearía mucha confusión y alimentaría una idea errónea que ha venido extendiéndose desde hace siglos. La mayor parte de los sujetos geniales y extraños caen más en el terreno de la esquizotipia, que es un trastorno de la personalidad que no es equivalente a la locura o a la psicosis, por usar el término médico. Esos esquizotípicos tienen, por lo general, una idea bien clara de dónde se encuentran los límites entre lo verdadero y lo imaginado, lo cual no sucede con los esquizofrénicos o con cualquier otro tipo de psicosis.