No cabe duda de que este teclado es hermoso. Consiste de una lámina de cristal con las teclas delineadas en negro y que, como su nombre lo dice, no tiene teclas reales. Un concepto que pone la estética por encima de cualquier consideración ergonómica y que tiene una discreta cámara para detectar el movimiento de los dedos sobre la cristalina superficie del gadget.
El diseñador de esta belleza es Kong Fanwen






