Blogs para Bloggers: La serpiente que se muerde la cola

by Andrés Borbón on 28 June, 2008

in Blogueradas, Literatura, Opinión

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La taxonomía de los blogs siempre es un terreno espinoso y lleno de sitios resbaladizos, pero eso no es obstáculo para intentar atravesar la ruta de vez en cuando.

Los blogs pueden clasificarse en tres tipos, de acuerdo al público al que van dirigidos.

a) Los Blogs Centrípetos

Son los blogs personales, bitácoras que se dirigen hacia el epicentro del movimiento que los origina. O sea: Al blogger mismo. Son colecciones de apuntes, recortes, memorias que no pretenden la publicidad, pues el blogger las escribe para sí mismo, no para los demás. Tienen una función catártica. De vez en cuando, estos blogs se hacen de cierto renombre, pero el blogger se queda frío con los aplausos pues nunca intentó ganarse una pizca de la fama que obtiene.

b) Los Blogs Centrífugos

La segunda categoría es la de los blogs dirigidos hacia el público no blogueril. Son los que más abundan, y su objetivo es conseguir la ovación de los demás, el dinero o, simplemente, comunicar los propios pensamientos a los lectores, establecer vías bidireccionales de comunicación con los demás, algo parecido a lo que pretenden otras ramas de la literatura, el periodismo y todas las manifestaciones que se originan en el arte, en la publicidad o en el entorno empresarial. Estos blogs son, siempre, los que encabezan las listas de popularidad.

c) Los Blogs Caníbales (endogámicos o narcisistas)

Esta es la especie más aberrante de las tres. Son blogs que se alimentan de blogs. Bloggers que utilizan los blogs para identificarse con sus iguales. Tienen como objetivo principal conseguir la admiración de aquellos que, como ellos, escriben bitácoras. Son ejercicios de autoafirmación, de xenofobia gremial y de circunloquialidad. Estos blogs no basan su éxito en los lectores comunes y corrientes (no bloggers) ni en la satisfacción interna, propia, íntima. Pretenden (y consiguen) el aplauso de los otros bloggers. Los artículos escritos por estos bloggers tienen toda la pinta de consejos, manuales, listas de utilidades y reflexiones circulares y macarrónicas sobre el arte de escribir entradas sobre cómo se escriben entradas, o el arte de conseguir enlaces de aquellos que también buscan enlaces. Estos bloggers, por lo general, consiguen buenos lugares en las listas que evalúan los enlaces que les envían sus congéneres, pero difícilmente consiguen el favor popular, dado que el universo de bloggers es limitado y nunca comparable con las dimensiones que abarca el público lector.

Es natural que a los bloggers nos interese el blogging, y que de vez en cuando dejemos escapar alguna reflexión en torno al oficio de blogger. Sin embargo, dedicar la actividad diaria a analizar la actividad diaria me parece, como mencionaba líneas arriba, aberrante. En la jerga psiquiátrica equivaldría al narcisista, aquél que sólo se contenta con el aprecio de aquellos que valen tanto como él.

En la literatura, estos blogs serían el equivalentes al escritor que se gana el aprecio (o el temor) de los demás escritores porque predica sobre el oficio, critica acremente a los demás pero que jamás escribe para los lectores. Son, como los bloggers endogámicos, individuos estériles, que disfrutan de algún éxito pasajero y que después se hunden en el olvido cuando llega otro Mesías mejor que ellos. Recordemos que el destino de los dioses es ser desplazados por otros, y que nadie parece entender a Dios fuera de los círculos herméticos de quienes marcan el camino a seguir.

Ojo: no me refiero a los empresarios que utilizan el blogging como una forma de ofrecer servicios a los bloggers a cambio de una retribución económica. Esta es una actividad comercial lícita y que no tiene nada qué criticársele. No; yo hablo de aquellos que dedican sus desvelos, pensamientos y ambiciones a buscar la forma de convertirse en paladines de los verdaderos bloggers. Y se equivocan ridículamente porque los verdaderos bloggers no buscan héroes, sino libertad.

Pongo un ejemplo grotesco (si aún no cumples los 18, aléjate de aquí inmediatamente): Si hablamos de la masturbación, el blogger centrípeto se masturba a sí mismo; el blogger centrífugo busca quién lo masturbe, y los bloggers endogámicos practican la masturbación mutua.

Es como la mítica representación de Ouroboros: La serpiente que se muerde la cola, que representa al infinito pero que también está condenada a perseguirse a sí misma por toda la eternidad.

 ouroboros

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