De invenciones y patentes

by Andrés Borbón on 25 June, 2008

in Ciencia, Innovaciones

La historia detrás de los inventos es, por lo general, bastante turbia. Estamos acostumbrados a recordar los nombres de aquellos que, a fin de cuentas, consiguen hacerse con una patente a su nombre, y ha habido numerosas ocasiones en que inventores menos afortunados (o demasiado pobres) se han quedado a un milímetro de la fama.

Por ejemplo, es un lugar común decir (y pensar) que fue Edison quien inventó el fonógrafo. Sin embargo, hace poco se descubrió una grabación que data de algunos años antes de que Edison obtuviera la patente. Fue Édouard-Léon Scott de Martinville quien en 1860, usó un aparato llamado phonoautógrafo para hacer grabaciones de una mujer cantando “Un Claro de Luna”. Eso fue 17 años antes de que Thomas Alva Edison recibiera la patente por la invención del fonógrafo.

También sucede que el lapso de tiempo entre un invento y otro sea de horas. Por ejemplo, el 14 de febrero de 1876, tanto Alejandro Graham Bell como Elisha Gray presentaron los documentos para patentar el teléfono en la oficina de patentes de los Estados Unidos, pero Graham Bell se le adelantó a Gray por un par de horas. Pero tampoco ellos fueron los inventores. Varios años antes, un inmigrante italiano de nombre Antonio Meucci diseñó su propia versión del teléfono, pero era tan pobre que no reunió el dinero suficiente para registrar el invento.

Edison, también, obtuvo la patente del foco, aunque recibió la ayuda de la Suprema Corte, la cual en 1895 determinó que la tecnología desarrollada por Edison no infringía otra patente que ya delineaba los principios de la iluminación eléctrica.

Es el caso de Dennis Allison, un conferencista sobre ingeniería eléctrica de la Universidad de Stanford quien, a mediados de los años 70s, fue el cofundador de la compañía PCC (People’s Computer Company), y quien publicó artículos y revistas describiendo los principios esenciales de la tecnología que finalmente dio nacimiento a las computadoras personales y al internet.

Los nombres que nosotros recordamos (Gates, Jobs y un poco menos el de Wozniak) son aquellos que tuvieron, además de las ideas, un sentido de lo empresarial, de lo mercadológico y que además tuvieron la habilidad de transformar el lenguaje de los geeks en un mensaje que fuera claro y fácil de comprender para el gran público

Tal vez algún día se haga un poco de justicia a esos cientos (o miles) de olvidados inventores.

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