El melanoma maligno es una de las formas más peligrosas de cáncer. Se origina en la capa de la piel que contiene los melanocitos (de ahí su nombre). La función de estas células es producir pigmento, y de esta forma determinan el color de nuestra piel. Uno de los factores principales en la aparición de este tipo de cáncer es la exposición continuada al sol y la lesiones repetitivas sobre la piel.
El melanoma, también, es uno de los cánceres más difíciles de tratar, pues tiende a diseminarse a otros órganos con gran rapidez.
Sin embargo, la cura podría estar cerca.
Médicos del Fred Hutchinson Cancer Research Centre en Seattle extrajeron linfocitos de un paciente con melanoma maligno avanzado (ya se había diseminado a los ganglios linfáticos y a un pulmón) y los hicieron reproducirse en el laboratorio. Después, se los volvieron a inyectar al paciente.
En menos de dos meses, el cáncer había desaparecido, y dos años después el paciente continúa sin el menor signo de recaída.
Los científicos son cautos al afirmar que esta podría ser la cura del melanoma maligno, y dicen que es necesario realizar estudios con más pacientes para poder afirmar que el tratamiento funciona en todos lo casos, o por lo menos en una buena parte de ellos.



