Otra vez el multitasking

by Andrés Borbón on 23 June, 2008

in Ciencia, Vida

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Introducción:

En una de las cartas que Lord Chesterfield escribió a su hijo en 1740, decía:

Hay tiempo para todo en el transcurso de un día, si haces una cosa a la vez, pero no habrá tiempo suficiente en un año, si haces dos cosas al mismo tiempo.

¡Caramba! Creo que voy a enmarcar esta frase y la colgaré frente a mi escritorio.

Para lord Chesterfield, enfocarse en una tarea a la vez no era sólo algo de utilidad práctica, sino que constituía un signo de inteligencia:

La atención fija y permanente hacia un objeto es la marca del genio superior, así como la prisa, el bullicio y la agitación son síntomas indiscutibles de una mente débil y frívola.

Otra frase para enmarcarla.

La vida moderna exige que el individuo realice muchas tareas al mismo tiempo. Por lo general, debe atender al teléfono, el correo electrónico, el bullicio del lugar donde trabaja, los mensajes instantáneos y a diversos estímulos más generados por el aluvión de demandas que caracteriza nuestra agitada vida actual.

Y lo peor es que todo ha de resolverse inmediatamente.

Un estudio de la BBC llevado a cabo en el año de 2005 concluyó que los trabajadores distraídos por el email y las llamadas telefónicas sufrían una disminución del IQ (coeficiente intelectual) de más del doble que la que experimentaban los fumadores de marihuana al consumir la droga.

El Dr. Edward Hollowell, psiquiatra experto en el tratamiento del transtorno por déficit de atención, inclusive piensa que el multitasking crónico puede producir una verdadera incapacidad para realizar tareas de forma satisfactoria.

Un estudio de la Universidad de California en Irvine demostró que los trabajadores tardaban un promedio de veinticinco minutos en recuperarse de interrupciones provocadas por el email o el teléfono antes de regresar a su tarea original.

Jonathan B. Spira, un analista de investigación de negocios de la firma Basex, piensa que el multitasking extremo y la sobrecarga de información le hace perder a la economía Estados Unidos cerca de 650 billones de dólares por pérdida de productividad de los empleados.

El Cerebro y el Multitasking:

Cuando una persona realiza multitasking, la parte del cerebro que se activa es la corteza del lóbulo frontal, en una zona específica, llamara área 10 de Brodmann, que es una de las regiones más nuevas desde el punto de vista evolutivo.

El psicólogo René Marois, utilizando fMRI (Resonancia Magnética Funcional) ha descrito que cuando el cerebro realiza multitasking se produce una especie de “cuello de botella” en la realización de dichas actividades, lo cual dificulta que la persona pueda llevar a cabo exitosamente cualquiera de ellas.

Otros, como David Meyer, de la Universidad de Michigan, creen que el cerebro puede entrenarse para realizar diversas actividades al mismo tiempo, aunque él dice que el verdadero multitasking no existe, y que las personas con habilidad para realizar diversas actividades al mismo tiempo lo que hacen en realidad es cambiar rápidamente de una a otra.

Además, el multitasking produce la liberación de hormonas asociadas al estrés las cuales pueden provocar problemas de salud a largo plazo y que contribuyen a la pérdida de la memoria a corto plazo.

Russel Poldrack, un psicólogo de la Universidad de California en los Angeles dice que el multitasking afecta la manera en la que aprendemos, y que dicho aprendizaje es más especializado y mucho menos flexible, así que tenemos dificultades para usarlo efectivamente en nuestra vida diaria, debido a que el aprendizaje por medio del multitasking se concentra en el estriado, mientras que el aprendizaje sin distracciones se ubica en el hipocampo, una estructura que favorece la permanencia de los conocimientos a largo plazo, y agrega:

Necesitamos estar prevenidos de que hay un costo asociado a la forma en la que nuestra sociedad está cambiando, de que los humanos no estamos construidos para trabajar de esta manera. En realidad fuimos construidos para enfocarnos en una tarea. Y cuando nos vemos forzados a hacer multitasking, nos estamos llevando a un punto en el que seremos menos eficientes a la larga, aunque en el corto plazo sintamos que estamos siendo más eficientes.

El Multitasking en la Vida Moderna:

Aún no se conocen las implicaciones que tiene el multitasking en el desarrollo de las nuevas generaciones. La mayor parte de la gente ahora hace multitasking, pues atiende de forma ininterrumpida a diversos estímulos como la televisión, internet, video juegos, mensajes de texto, teléfono e email.

El problema es que, cada vez más, los aparatos que usamos en la vida diaria nos llevan al multitasking. No es raro que las computadoras actuales tengan la posibilidad de ver televisión en ellas. Las generaciones que han sido criadas en el multitasking no son más inteligentes sino mucho más impacientes, insatisfechas con la lentitud y que se sienten poco confortables con el silencio

El neurólogo Jordan Grafman opina:

Los chicos que están enviando mensajes instantáneos mientras hacen su tarea escolar, jugando juegos online y viendo televisión, no lo harán muy bien a largo plazo. Pienso que esta generación de chicos son los conejillos de indias.

Jane Healy, una psicóloga educacional, piensa que es preocupante que estos chicos vayan a convertirse en adultos que se involucrarán en una forma de pensamiento rápida y vacía.

Prestando atención:

El arte de prestar atención es la habilidad de enfocar nuestra mente, de ejercitar el juicio acerca de los objetos que valen la pena de ser atendidos. Las personas que han logrado grandes cosas por lo general atribuyen su éxito a una habilidad largamente cultivada para prestar atención. Cuando le preguntaron por su enorme genio a Isaac Newton, respondió que esos descubrimientos se debieron más a una paciente atención que a cualquier otro talento.

William James, el gran psicólogo, escribió mucho acerca de los tipos de atención. En el libro “Principios de Psicología” (1890) delineó las diferencias entre la “atención sensorial”, la “atención intelectual”, la “atención pasiva” y otras. Dijo que muchas personas debían sus fracasos a su incapacidad para prestar atención. Comparaba la corriente de nuestros pensamientos a un río, que podía verse obstruido si llevaba demasiados objetos en su cauce.

Para James, la atención continuada era la condición por default de una mente madura. La mente joven, por el contrario, se caracteriza por una extrema movilidad de la atención, que hace que el niño parezca pertenecerse menos a sí mismo que a cada uno de los objetos que lo rodean. Algunas personas jamás superan este estado. Esas personas, dice James, sólo consiguen completar su trabajo en los intersticios de su mente vagabunda. Como Chesterfield, James opina que la transición de la distracción juvenil a la atención madura es, en gran medida, el resultado de el esfuerzo personal y la disciplina, y que esto es muy ilustrativo del carácter. La facultad de domar la atención vagabunda una y otra vez, es la raíz misma de el juicio, el carácter y la voluntad.

Por ahora, parece que todo está en contra de la habilidad para prestar atención. Requerimos de libros que nos aconsejan, que nos enseñan cómo evitar las distracciones. En un futuro no muy distante necesitaremos de aparatos que nos ayuden a sobrellevar los déficits de atención provocados por los gadgets de hoy.

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