Aún no se cumple una semana de la salida de la nueva versión de Firefox (Firefox 3) y ya se canta victoria. Quienes lo probaron desde las betas, sabían que venía algo grande, y lo anunciaron con bombo y platillo, despertando el interés y el entusiasmo de muchos millones de personas que jamás lo habían usado pero que se preguntaban a qué venía tanto barullo por un navegador más.
Pero quienes estuvieron cerca del suceso sabían que Firefox 3 no era un producto más. Era (es) un navegador revolucionario, y lo digo por varias razones:
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Es un producto independiente de cualquier gran compañía del calibre de Apple o de Microsoft.
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Es un producto de código abierto
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Es un navegador que utiliza a sus usuarios para probar el software, para reportar fallos, para añadir mejoras.
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Es el navegador más fácilmente personalizable del mundo. Cuenta, literalmente, con miles de extensiones (plugins, complementos) para añadirle nuevas características al producto.
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A la gente le importa lo que sucede con Firefox.
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Por lo general, Firefox no necesita “convencer” a la gente para que hable de él. Los usuarios (y quienes no lo usan) están ávidos de noticias sobre las nuevas características del navegador y las difunden con genuino interés, sin obtener nada a cambio, sin recelo.
Las reglas del mercado han cambiado mucho desde que Internet Explorer sacó del juego a Netscape, desde que en 1995 el navegador de Microsoft dominaba al 95% de los usuarios mediante su navegador.
Si hay un producto que se adapte a las nuevas tendencias de la red, ése es Firefox. Los pasados meses de pruebas, alfas, betas, RC fueron un ejemplo de solidaridad, de pasar el mensaje de boca a boca, de sentir como propio el reto de Firefox.
Cuando publiqué un artículo probando lo que (creo) era una Release Candidate, recibí decenas de mensajes diciéndome que cómo me había atrevido a bajarlo antes de que iniciara el “Download Day”, que tenía que descargar el producto desde las páginas oficiales y en el horario adecuado para que mi descarga “contara” para el récord que intentaba imponer Mozilla. Es decir: La gente estaba preocupada porque probablemente se perdería una descarga. La red se cargó de electricidad, de entusiasmo, de foros que no hacían sino hablar del nuevo navegador, de miles (decenas de miles) que entraban cada pocos minutos a la página oficial para ver cómo iba el récord, si lo “íbamos” a imponer y de qué magnitud sería.
Y a esto me refiero cuando hago la pregunta en el título de este breve artículo: ¿Por qué es importante Firefox?
Mi respuesta: Porque es “nuestro“
Cuando la gente se siente parte de algo, la fuerza que adquiere el movimiento es avasalladora. Nunca las personas hemos logrado tanto como cuando nos impulsa el espíritu de solidaridad, de unión. Decir que Firefox es sólo una pieza de software es ver las cosas a través del lente miope que nos han enseñado a usar. No entender que la comunidad es el origen de toda fuerza es hacer oídos sordos ante la evidencia, ante la historia y ante el sentido común.
Por eso digo (y repito) que Firefox 3 es importante. No se imaginan cuánto.














