Creo que el muro no estaba muy contento con los golpes que le propinaba este vándalo. Cuando vi lo que le sucedió al pobre muchacho, no pude evitar saltar de mi asiento y gritar ¡Ouch! a todo pulmón.
Eso ha de haber dolido, además de que la pierna del chico ya nunca volverá a ser la misma.
Otros Artículos Relacionados




