¿Eres adicto a tu blog? ¡Descúbrelo!

by Andrés Borbón on 9 June, 2008

in Blogueradas

1) Tras levantarte, tu primer pensamiento es para el blog

Sabes perfectamente que muchas cosas pueden ir mal durante la noche. Los Hackers noctámbulos, Hoygans trasnochadores y Trolls insomnes escogen las horas nocturnas para hacer sus fechorías, así que te sientes impulsado a checar el blog mientras te cepillas los dientes, al tiempo que te calientas un café o, en casos desesperados, mientras te esfuerzas en el baño. Las laptops se hicieron para eso, ¿no?

2) Al llegar a tu oficina, enciendes la computadora y te pones a revisar los comentarios

No importa que el jefe sospeche de ti, ni que tus compañeros de trabajo te miren con malos ojos por revisar el blog en lugar de trabajar. Hay prioridades en la vida y, además, sabes que no podrías concentrarte en el trabajo si no te has asegurado que un spammer no haya conseguido burlar la protección antispam y tu sitio se haya convertido en punto de venta de viagra o en una sucursal de esos balnearios asiáticos con masajistas prepúberes.

3) El blog es el blog, y tiene prioridad sobre cualquier otra actividad.

No importa que debas recoger a tus hijos a la salida del colegio, ni que el trabajo se haya acumulado sobre tu escritorio, ni que tu mujer te diga que tienen una cita para cenar con los Sutanitos o que tu novia y te reclame que hace meses no la sacas ni a la esquina. Es más, el blog tiene prioridad sobre el negligé de encaje negro que se ha comprado ella y que casi te estampa en las narices para que dejes de mirar el monitor de la computadora.

4) Debes mantener a la competencia bajo control.

Revisar tu blog no basta. Debes mantener un ojo vigilante en los de los demás para enterarte si has sido el primero en publicar tal o cual noticia y para que te des de topes contra la pared al descubrir que has dejado pasar esa nota que ahora los otros comentan alegremente mientras se reparten las visitas de Google.

5) Aprovechas las pausas en tu trabajo para actualizar el blog

Como bien sabes, los blogs son mucho más leídos durante las horas de trabajo, así que debes actualizar el tuyo aunque eso signifique saltarte la hora del coffe break, la comida, y hasta los minutos dedicados a esperar que encienda la copiadora o los que la señora de la limpieza dedica a poner un poco de orden en tu mugrero de escritorio.

6) Las estadísticas son la vida misma

Consultas por lo menos una vez a la semana las estadísticas de Alexa, de Technorati, de Google Analytics y de cualquier otro servicio que te ayude a saber cuánto has avanzado, si tu blog es mejor que el de Perenganito y para ver cómo andan tus keywords en las búsquedas de Google. Lees libros sobre SEO con tanto placer como si fuera el Kamsutra ilustrado con fotografías de Scarlet Johanson, Virgine Ledoyen o Jessica Biel. En casos extremos, checas minuto a minuto tus ganancias en Adsense y te violentas contra Google cuando ves que 60 clicks te han dado poco menos de dos dólares. Decididamente, el mundo está contra ti.

7) Llegar a casa es como entrar al paraíso (o casi)

Cuando abres la puerta de tu casa, en vez de besar a tu mujer o preguntar cómo les ha ido a los chicos en la escuela, te escabulles en tu cubil para ver si el blog va bien, si el servidor está funcionando como debe y si no ha habido problemas con tus imágenes. Si alguien te reclama por darle prioridad a tu blog, te pones de mal humor porque ellos (todos los demás) no entienden de qué se trata esto. Si eres soltero, la cosa va mucho mejor: Te sientas frente a la computadora con una bolsa de papas fritas, una botella de Coca-Cola y pones la contestadora automática para que el teléfono no interrumpa tu vena creativa. Ha llegado tu momento, y nadie te podrá despegar de la red hasta que caigas rendido de sueño.

8) La computadora siempre está encendida

Después de cenar, es momento para convivir con la familia, con los amigos o con la novia. Sin embargo, mantienes siempre la PC o la laptop encendida y aprovechas los comerciales de la TV para checar los comentarios, arreglar algún detalle de la plantilla o para comentar en los blogs enemigos, siempre con un nombre falso, una IP indetectable y con toda la saña y la mala leche que te permita la imaginación.

9) ¿Dormir? ¡Já!

Pospones el momento de irte a la cama lo más que puedes. Aunque te estés cayendo de sueño, sabes que los artículos no se escriben solos y redactas dos o tres, vuelves a revisar las estadísticas y, si eres de los bloggers superdotados, te mantienes despierto hasta la madrugada y duermes sólo un par de horas antes de reiniciar las actividades del día siguiente. Y lo peor de todo es que te sientes un héroe por ello.

10) El fin de semana

Muchos blogs no publican nada los fines de semana o bajan el ritmo ostensiblemente. Pero tú sabes que es tu momento, que esas notas son tuyas, de nadie más. Te haces del rogar y prefieres quedarte en casa escribiendo que salir al cine, a comer o a visitar a la suegra. Es tu momento de máxima productividad y haces bosquejos, rutas críticas y hasta una sesión de brainstorming con tu gato, que se te queda viendo como si fueras un lunático, pero él que sabe. Por algo los gatos no escriben blogs.

11) Las vacaciones

¿Salir dos semanas de vacaciones sin la computadora? ¡Imposible! Si tu mujer, tu novia o tus amigos proponen rentar una cabaña y pasar esos días disfrutando de la naturaleza, tú sufres palpitaciones, te escurre un sudor helado por la espalda y hasta sientes mareos. Los convences de ir a otra parte y cuando llegas a la recepción del hotel, lo primero que preguntas no es el precio de la habitación, sino si hay conexión a internet. Llevas la laptop bajo el brazo de la misma forma que los demás llevan el salvavidas, las aletas de buzo o las toallas, y eres el único de la familia o del grupo que regresa a casa aún más pálido de lo que se fue, pues aprovechaste cada momento para escribir esos artículos que sólo la paz espiritual pueden invocar.

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