Las mujeres de Chibcha, Colombia, no eran mucho más afortunadas. Se cuenta de un jefe que rindió visita al representante de la Corona española acompañado por cuatro mujeres. De ese cuarteto, dos de ellas, echadas una junto a la otra, le servían como colchón, la tercera hacía las veces de almohada y la cuarta constituía la provisión alimenticia para la excursión. Las narraciones, igualmente exageradas con frecuencia, de europeos prestos a escandalizarse, llegaron a denominar a los indios de Colombia los archicaníbales de América del Sur.
Christian Spiel, El mundo de los caníbales










