Clavos apasionados (un triángulo amoroso)
Una historia contada con clavos. Tres tristes clavos y tres fotos. No sé, siento que falta por lo menos una fotografía. No me queda claro por qué la “clava” se queda sola, sin el clavo que la cortejaba. Debió haber habido alguna pelea y el triste clavo solitario tiene ahora (tal vez) una pequeña oportunidad de conquistarla.
Mi hipótesis es la siguiente: El clavo (el novio de la clava) es un desgraciado y algo le habrá hecho a la pobre clavita para que ésta lo mandara a volar. Tal vez se andaba clavando donde no debía, o le pidió a la clava una prueba de su amor y como ella es una clava virtuosa, se puso sus moños y mandó al clavo a pedirle pruebas de amor a su clava madre.
Siguiendo con mi hipótesis, el clavo solitario ha ido a sentarse un rato sobre el martillo (extraño lugar para un clavo). Está triste. Tal vez con alguna pena de amor, o simplemente le gusta salir de vez en cuando a pensar. Es un clavo que se siente infeliz, que codicia un poco el amor de los dos tórtolos. Presencia la pelea entre el clavo y la clava y, cuando aquél se ha ido, ve que ella se dirige a una banca lejana, cerca de un pequeño jardín de viruta verde. Intrépido (por una vez en su vida) se sienta en la banca junto a la clava, que ahora está triste también.
Esos dos seres desgraciados se miran, intercambian algunas palabras en el idioma de los clavos y, al final, se sonríen el uno al otro. El clavo solitario (y tímido) reúne el suficiente coraje y está a punto de lanzarse a fondo cuando la clava se levanta, le agradece sus palabras de aliento, su compañía, y le dice adiós.
Y el clavo solitario está solo de nuevo.

Escrito el Saturday, May 31 2008
Autor: Andrés Borbón
Categoría: Cómico, Fotografía
Etiquetas: Cómico, Fotografía
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