Desde hace tiempo, muchos observadores aficionados han reportado inexplicables “flashes” en la superficie de la Luna. Los astrónomos del gobierno estadounidense, cuando se enteraban de uno de estos fenómenos, los clasificaban bajo la letra clave de “L” (por lunático).
Ahora se sabe que los astrónomos de la NASA eran los tontos, y que estos flashes (ver la imagen gif de este fenomeno) se deben a fragmentos de meteorito estrellándose en la superficie lunar. El fenómeno puede observarse con un simple telescopio de aficionado, aunque hay que armarse de mucha paciencia pues son mucho más frecuentes cuando la Tierra pasa por la nube de desechos que dejó el extinto cometa 2003 EH1 (cada año, a principios de enero).
Dado que la NASA tiene planes de mandar nuevamente gente a la Luna, esta agencia comenzó a monitorizar el satélite a finales del 2005 y, desde entonces, han detectado 100 explosiones.
Es lógico preguntarse: ¿Cómo es posible que algo explote en la Luna, si ahí no hay oxígeno? La respuesta tiene que ver con la velocidad de esos meteoritos, que alcanza los 50 mil kilómetros por hora. Cuando el meteorito (o meteoroide) impacta sobre la superficie, derrite las rocas contra las que choca y estas brillan brevemente.
En la tierra, por fortuna, la atmósfera hace que se quemen antes de llegar a la superficie.
Y dado que los norteamericanos tienen planeado apoderarse también de la Luna (ya lo han hecho casi con la Tierra), por supuesto que deben preocuparles estos impactos. Sin embargo, las posibilidades que una estación lunar se alcanzada por uno de estos meteoritos es muy baja. No obstante, cuando uno de estos meteoritos golpea el suelo lunar, vuelan en todas direcciones miles de trozos de roca que podrían dañar seriamente las instalaciones.
Trozos de roca de menos de un milímetro pueden perforar un traje espacial.
Al momento actual, la NASA se encuentra haciendo experimentos virtuales para saber a qué distancia pueden dispersarse estas partículas y determinar si una estación lunar es viable.



