Denuncia-alegato-confesión

Si no conocen aún a Yoani Sánchez, creadora del blog Generación Y, dense una vuelta por éste y por éste otro artículo. Su autora, Yoani Sánchez, ha sufrido lo suyo desde que se ha vuelto famosa. Lo último que supe fue que su blog había alcanzado los 4 millones de visitantes mensuales y que, a pesar de haber obtenido el premio Ortega y Gasset de periodismo por su blog (algo insólito), las autoridades no le permitieron abandonar la isla para recibir el premio.

También ha sido considerada una de las 100 personas más influyentes del mundo, según la revista Time.

Sin embargo, todo esto no ha menguado el interés de las autoridades cubanas por cortarle las alas a la blogger.

A continuación, reproduzco una de las más recientes entradas en el blog de Yoani, titulada: Denuncia-alegato-confesión.

Tras leerlo, uno se explica por qué le otorgaron el premio.

***

Denuncia-alegato-confesión.

por Yoani Sánchez

Me advierten que sobre la mesa de alguna oficina descansa “mi caso”. Un expediente lleno de pruebas de infracciones cometidas, un abultado dossier de ilegalidades que he acumulado en estos años. Los vecinos me insinúan que me disfrace con gafas de sol y que desconecte el teléfono cuando quiera hablar algo privado. Poco, muy poco –me aclaran- puede hacerse ya para que no toquen a mi puerta una mañana bien temprano.

En espera de eso, quiero señalar que no guardo armas bajo la cama. Sin embargo, he cometido un delito sistemático y execrable: me he creído libre. Tampoco tengo un plan concreto para cambiar las cosas, pero en mí la queja ha sustituido al triunfalismo y eso es –definitivamente- punible. Jamás pude darle una bofetada a nadie, no obstante me negué a aceptar el sistemático manotazo a mi “yo cívico”. Esto último es condenable en grado sumo. Encima de eso, y a pesar de no haber hurtado nada ajeno, he querido “robar” –en repetidas ocasiones- lo que creía me pertenecía: una isla, sus sueños, sus legados.

Mas no se confíen; no soy del todo inocente. Llevo en mi haber un montón de fechorías: he comprado sistemáticamente en mercado negro, he comentado en voz baja –y en términos críticos- sobre quienes nos gobiernan, he puesto apodos a los políticos y comulgado ante el pesimismo. Para colmo, he cometido la abominable infracción de creer en un futuro sin “ellos” y en una versión de la historia diferente a la que me enseñaron. Repetí las consignas sin convicción, lavé los trapos sucios a la vista de todos y –magna transgresión- he unido frases y juntado palabras sin permiso.

Declaro –y asumo el castigo que me toque- que no he podido sobrevivir y cumplir con todas las leyes al mismo tiempo.







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Escrito el Tuesday, May 20 2008

Autor: Andrés Borbón

Categoría: Blogueradas, Vida

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