
El fósil más antiguo perteneciente a una criatura humana fue el de Lucy, el primer Australopitecus afarensis descubierto (en 1974). Ahora, también se cuenta con el fósil de un bebé de la misma especie. La excavación fue dirigida por el paleoantropólogo etíope Zeresenay Alemseged, quien pasó cinco años separando el fósil de la piedra con un taladro de dentista. Valió la pena: Los huesos del “Bebé de Lucy” son más completos que los de su madre y muestran que el Australopitecus caminaba erguido y que tenía un cerebro pequeño. Charles Darwin lo había predicho: La posición erecta antecedió a la inteligencia, pues hizo posible que las manos quedaran libres, lo que estimuló las capacidades intelectuales. La parte superior del cuerpo, sin embargo, era simiesca, lo cual indica que trepaban a los árboles, aprovechando su pequeño tamaño (1 metro de estatura). Estos hallazgos nos brindan un cuadro mucho más completo de cómo era la humanidad hace 3 millones de años.



