El sargento Jim Hose, de Sacramento, California, entró a la casa de Michael Parnell cuando surgieron algunas dudas sobre el bienestar de la madre de Parnell, una mujer de 81 años.
Nada más entrar a la casa, el oficial detectó un olor nauseabundo, como el de un cadáver en descomposición. La señora Parnell estaba bien, pero el agente de la ley decidió investigar más a fondo pues el hedor era realmente insoportable.
Tras unos minutos, descubrió tres enormes congeladores. Al abrirlos, vio con horror que contenían más de 300 cadáveres de gatos. Michael Parnell fue arrestado (por poseer un arma de asalto, no por el asunto de los gatos) y la madre de éste fue llevada a un asilo mientras las autoridades investigan el asunto.
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