¿Cuáles son las opciones de un cadáver? Ser enterrado, cremado, donado a la ciencia… no se me ocurren más, y honestamente nunca había considerado esta nueva estrategia: Disolver el cuerpo en lejía (sosa cáustica).
El nombre que recibe este procedimiento es un poco más elegante que el que se me viene a la mente (hacerlos puré). Se llama hidrólisis alcalina y en realidad no es tan nuevo. Desde hace 16 años se viene utilizando para deshacerse de los restos de animales y en algunos centros médicos (Universidad de Florida y Clínica Mayo) para eliminar los cadáveres donados con fines de investigación. El procedimiento usa lejía, una temperatura de 300 grados y un contenedor a presión (60 libras por pulgada cuadrada).
Al parecer, esta técnica tiene algunas ventajas ecológicas. Sin embargo, ha hallado una fuerte oposición, dado que muchos asesinos seriales y dictadores han usado esta técnica para deshacerse de las evidencias incriminatorias. Hasta el momento, la hidrólisis alcalina es legal en sólo en dos estados de la Unión Americana: Minnesota y New Hampshire. Uno de los puntos más controvertidos es que una vez que el cuerpo se ha disuelto, es arrojado al drenaje y algunos piensan que éste no es un final muy digno para una persona.
Por el momento, no hay ningún establecimiento funerario que ofrezca el servicio de hacer puré a los seres queridos de los dolientes, pero es probable que dentro de poco se apruebe el procedimiento y entonces tendremos una opción más para nuestro viaje al más allá.
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