El botox se ha convertido en el tratamiento rejuvenecedor más popular del mundo. Es una toxina paralizante obtenida del germen Clostridium Botulinum, y un error en la preparación puede terminar con el paciente en terapia intensiva. Algunas veces, las inyecciones simplemente no contienen botox, sino una sustancia similar. También influye el tiempo de preparación. El botox, una vez preparado, debe usarse en menos de 4 horas, pero es tan caro que muchas veces es aplicado después de este periodo, con los riesgos que ello implica. Puede haber, también, parálisis de uno o ambos ojos, dificultad para hablar, tragar e, incluso, para abrir los ojos durante meses. Estos y otros efectos adversos pueden presentarse aún en manos del médico más experimentado… y no todos los que aplican tratamientos con botox son médicos, por cierto.
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