
La función de los glóbulos rojos (eritrocitos) es llevar oxígeno a las células de nuestro cuerpo. Necesitan ser flexibles, para poder atravesar los vasos sanguíneos más pequeños (capilares). Las anteriores son las dos razones por las que todos los intentos de crear sangre artificial han fracasado hasta ahora. Joseph DeSimone, un ingeniero químico que trabaja en la Universidad de South Carolina dice que sabe cómo vencer ese reto. Ha creado diminutas bolsas de polietilenglicol dentro de las cuales espera poder introducir hemoglobina para que hagan el trabajo de los glóbulos rojos. Ha inyectado dichas bolsas en ratones, hasta ahora sin efectos adversos, pero falta aún hacer pruebas en humanos para poder cantar victoria.



