Mucho se ha especulado acerca de nuestro parentesco con el hombre de Neanderthal. Hay quienes opinan que son una versión primitiva de nosotros mismos. Otros, por el contrario, sostienen que pertenecen a una especie diferente, extinta.
Un grupo de investigadores argentinos ha intentado poner un poco de orden en el caos en que se ha convertido el árbol genealógico de la humanidad. Rolando González, el líder del equipo, ha dicho que el problema con los métodos convencionales es que los rasgos faciales en que se basan no aparecen de la noche a la mañana sino que son el resultado de lentas modificaciones, pero que los huecos en la historia generan fósiles con características muy diferentes y que parecen representar especies diferentes cuando en realidad no lo son.
El grupo comandado por González adoptó un enfoque diferente y tomó en cuenta la forma del cráneo, la base del mismo, la protrusión de la mandíbula y el índice de retracción facial, que es la posición de la cara en relación a la base craneal. Para ello, tomaron imágenes tridimensionales de 17 especies de homínidos, gorilas, chimpancés y del homo sapiens.
El artículo escrito por los investigadores dice que, tras evolucionar del Australopithecus afarensis (el primer miembro del género Homo), el H. habilis, surgió hace 1.5 a 2.1 millones de años. Nosotros somos descendientes directos del H. habilis, y se piensa que el primer H. sapiens pisó la tierra por primera vez hace 200,000 años.
Por otra parte, los Neanderthales han sido declarados “variantes cronológicas dentro de la misma herencia biológica”. En otras palabras: Son nuestros primos, pero constituyen una especie separada de la nuestra.
Los fornidos Neanderthales aparecieron en diversas partes de Europa, Asia Central y Medio Oriente hace 170,000 años pero sus rastros desaparecen hace sólo 28 mil años. Gibraltar parece haber sido su último refugio.
El por qué desaparecieron es materia de furiosos debates, ya que coexistieron con el hombre moderno. Algunos opinan que los Neanderthales fueron poco a poco desplazados por el H. sapiens en la batalla por los recursos naturales. Otros, opinan que los Neanderthales fueron algo más que nuestros primos lejanos y que, de hecho, nos mezclamos con ellos, lo cual explicaría por qué el linaje Neanderthal, menos abundante, finalmente desapareció. Ello implicaría que existen genes Neanderthales en nuestro genoma.



