Apr
30
Esculturas hiperrealistas de Joseph Seigenthaler
Archivado En: Arte, Sorprendente
Joseph Seigenthaler ha creado una serie de esculturas a las cuales les ha llamado Noggins. Son piezas que se colocan sobre la pared del mismo modo que los cazadores cuelgan de ellas las cabezas de sus presas. Los materiales con los que las confecciona van desde el óleo, la resina, mechones de cabello, acrílico, cera y tela. Los primeros fueron realizados en 1985 y los últimos en el año 2000.
Me gusta el arte, pero dudo que colgara uno de estos en la pared de mi sala aunque me lo regalaran.

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Comentarios
8 Comentarios a “Esculturas hiperrealistas de Joseph Seigenthaler”
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Se ven como medio zombies algo grotescon pero hay que reconocer que es un buen trabajo
Saludos
Dante
Dios, pero si ni para colgar el sombrero! Me darían pesadillas…
Je, je. Son los trofeos de caza que deberían tener los animales en sus casas. Recuerdo que uno de los lugares más desagradables que he visitado en mi vida era un viñedo que tenía una enorme sala para “catar” el vino, adornada con decenas de venados colocados en la pared, y un candil enorme en el centro, de por lo menos cinco metros de diámetro hecho exclusivamente de cornamentas de venado.
El primero fue el que me gustó más. La expresión del último parece decir: ¿De verdad me van a poner de trofeo en la pared? Je, je.
Yo tampoco; me recuerdan a las cabezas de animales disecados, que tampoco me gustan nada.
Yo misma ha escrito recientemente en su blog… [meme] Por qué me suscribo a los RSS
Un dí fui a comer birria a un lugar que dizque la hacía deliciosa, pero desde que puse un pie en el lugar me desagradó… estaba lleno de cabezas de venado, fue muy desagradable… y la birria más chafa que he probado. Para birria la de tus tierras…
Sí, en Guadalajara hay muchísimas birrierías, y todas son excelentes. Me encanta la birria. Es uno de mis platos favoritos, sólo después de las albóndigas… ya me dio hambre.
La primera vez que vi la cabeza de un animal como trofeo en una pared, me aterré. Tendría yo unos 6 ó 7 años, y jamás quise volver a esa casa.