
Durante décadas, se ha pensado que el ajenjo, un licor hecho de la planta Artemisia absinthium fue el causante, entre otras cosas, de la locura de Van Gogh y de Picasso. Supuestamente, estos artistas bebían ajenjo porque les proporcionaba un efecto psicodélico. De hecho, le llamaban “El Hada Verde“.
Los científicos, analizando botellas de ajenjo de hace 100 años, han descubierto que lo único anormal en el ajenjo es la cantidad de alcohol que contiene, pues la concentración es del 70%. Si lo comparamos con una cerveza, que tiene sólo 6%, podremos imaginar por qué veían hadas verdes quienes lo consumían.
Otros han achacado los efectos tóxicos del ajenjo a la tuyona, una sustancia altamente tóxica que le da al ajenjo su característico color verde y que era la culpable de la “demencia por ajenjo”. No obstante, los científicos han encontrado sólo trazas de tuyona (o tujona) en el ajenjo que estudiaron. El uso de ajenjo se caracteriza (supuestamente) por alucinaciones, tics faciales, mareo y demencia. Por lo mismo, el uso de ajenjo fue prohibido en muchos países
Ahora, a la luz de estos descubrimientos, parece que los mitos en torno al ajenjo no tienen fundamento. Se trata, simplemente, de los efectos del alcohol.
Si Van Gogh y Picasso enloquecieron fue por méritos propios y por su alcoholismo, no por el uso del ajenjo.



