
Siempre pensamos que las vitaminas son benéficas, y cuando alguien nos cuestiona al respecto sacamos a relucir aquella frase salvadora que hemos aprendido desde niños y que dice: “lo que no se usa, se desecha“.
Falso.
Si consumimos algunas vitaminas en exceso, pueden pasarnos cosas malas… muy malas.
Vitamina C
Puede producir diarrea, dolor al orinar y cambios de coloración en la piel.
Vitamina A
Puede producir defectos en el producto y daño en el hígado.
Calcio
En mujeres posmenopáusicas puede producir infartos.
Vitamina E
Pueden producir muerte súbita, jaquecas, visión borrosa, diarrea y mareo
Zinc
Puede provocar problemas en la hematopoyesis (formación de la sangre), reducir los niveles del colesterol “bueno”, o provocar problemas en el sistema inmunológico.



